Mediación · Negociación · Conciliación

No todo conflicto necesita
un ganador y un perdedor.

Hay conflictos en los que la mejor solución no consiste en imponer una respuesta, sino en construirla. Cuando las personas participan en la decisión, el acuerdo puede responder mejor a su realidad y a lo que necesitarán después.

POSICIÓN

“Esto es lo que quiero.”

Es lo que cada parte expresa al inicio. Puede parecer incompatible con la posición de la otra persona.

INTERÉS

“Esto es lo que necesito proteger.”

Cuando comprendemos el porqué detrás de una posición aparecen posibilidades que antes no eran visibles.

El rol de quien facilita

No decidir por las partes.
Ayudar a que puedan decidir mejor.

01

Ordenar el conflicto

Separar los temas, identificar prioridades y evitar que todo se discuta al mismo tiempo.

02

Encontrar puntos de encuentro

Explorar intereses compartidos, necesidades compatibles y opciones que puedan ser útiles para todos los involucrados.

03

Cuidar el proceso

Crear un espacio de conversación estructurado, respetuoso y orientado a decisiones concretas.

04

Dar forma jurídica

Cuando existe una voluntad común, traducirla a términos claros y jurídicamente sólidos, dentro del alcance profesional contratado.

Una lógica diferente

El objetivo no es que todos obtengan todo.

Un acuerdo equilibrado no significa que las personas piensen igual ni que desaparezcan todas las diferencias. Significa que pudieron participar, comprender las opciones, hacer concesiones conscientes y construir una solución que resulte aceptable y viable para quienes la asumirán.

En asuntos familiares esto es especialmente valioso: después de firmar, muchas relaciones continúan. Hay hijos, decisiones, responsabilidades o patrimonios que todavía deben gestionarse.

¿Hay disposición para conversar, pero no saben cómo avanzar?

Podemos empezar por
ordenar el conflicto.

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